Onanismo, medios o redes: Yo, opino

Si la “a” fuese mayúscula sería el símbolo perfecto de la anarquía. Pero es minúscula, y está rodeada no por un círculo cerrado sino por una especie de espiral, como un gato rodeado por su propia cola que saca la cabeza por debajo de la alfombra. El mismo correo electrónico es una forma de anarquía poderosa pero minúscula, obtenida no por rebelión sino por entropía: una anarquía de carácter felino, que viaja de computadora en computadora y llega a la mesa de trabajo trayendo mensajes de otro mundo, como un gato que sube al escritorio saltando sobre estantes y muebles, con trayectorias que tienen para él un sentido muy claro, pero que a nosotros nos resultan imprevisibles, inverosímiles, imposibles.

Guillermo Piro en Kaputt

arroba
El elogio de la arroba habla del correo electrónico, pero bien podría usarse este texto (y aquí lo uso) para referirse a la bitosfera o blogosphere. ¿Acaso no son las bitácoras nodos libres en pleno desorden? ¿Acaso el gesto de publicar esta nota no está rodeado por la nube de incertidumbre que genera no saber quien podría leerlo o dejar de leerlo?

La primera impresión que uno tiene cuando empieza a leer bitácoras es que se trata de una actividad onanista (y exhibicionista). Pronto descubres (ya que ese es tu rol) que también es una actividad vouyerista. Las notas en una bitácora son (en principio) monólogos que se hacen públicos. Se trata de la exposición del mundo privado de una persona real para que pueda ser observado e incluso discutido por otras personas. Por más que algunas bitácoras no ventilen detalles de la intimidad familiar de su autor sino que se centren en sus preferencias literarias, en sus opiniones políticas e incluso sus visiones profesionales, el género (asumamos que es género, para no abrir otro frente de discusión) obliga a expresar la propia identidad, privada, personal, como toda visión de mundo. Si no hay yo opino, aunque sea implícito, no se trata de una bitácora aunque utilice un CMS especializado en la publicación de weblogs. Por supuesto, hay mundos privados más apasionantes que otros, hay identidades más provocadoras. Y depende de las preferencias del lector. Yo me quedo con Álvaro de Campos, puede usted quedarse con Ricardo Reis.

La tentación es creer que se puede pasar del yo opino al yo formo opinión pública. De expresar tu identidad a creer que puedes moldear la identidad de una audiencia. Del monólogo al medio.

***

Para seguir el hilo:

El medio es la audiencia creativa

Nuestro poder, nuestro medio

1 Comentario hasta el momento »

  1. LuisCarlos dijo

    9 de April del 2007 a las 9:37 am

    Me recuerdas que alguna vez propuse un soundtrack oficial para la blogosfera:
    http://periodismodepaz.bitacoras.com/archivos/2006/01/29/yo-opino-soundtrack-blog

    De los chilenos de 31 minutos.

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