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Tras los rastros de los usuarios web 2.0

Internet es un espacio social más para la gente que vive en el siglo XXI, un espacio de interacción cotidiana con otras personas, como puede serlo la universidad, la escuela, la oficina, el centro comercial, la iglesia, el gimnasio o la cancha deportiva, el estacionamiento o el jardín del edificio residencial, la acera o la escalera en el barrio, el parque o la plaza. Posee normas y prácticas de interacción típicas, que son implícitas y compartidas por toda la gente que ha sido socializada en los espacios de la web, normas y prácticas que resultan extrañas y difíciles de aprehender para quienes no han sido socializados en esos espacios.

Los usuarios convencionales de internet se limitan al intercambio de mensajes de correo electrónico, a la búsqueda de información y a la recepción de contenidos. Por su parte, los usuarios que denominamos web 2.0 realizan regularmente transacciones (banca electrónica, info-gobierno y compras en línea), intercambian frecuentemente contenidos con sus contactos (principalmente archivos musicales y fotos) y colocan en línea sus propios contenidos a través de weblogs y webcasts (audio y video).
El campo social de la web 2.0 está estructurado por un conjunto de plataformas, aplicaciones y servicios caracterizados por depender de la participación de los usuarios para su configuración, la generación de sus contenidos y la difusión de novedades. Lo que se conoce como la arquitectura de participación de la web 2.0 (O’Reilly, 2005) consiste en que los usuarios, actuando de manera independiente y descentralizada, generan y/o organizan la información aprovechando la disponibilidad de aplicaciones y servicios web generalmente gratuitos o de bajo costo. El usuario no paga con dinero por el uso de los servicios web básicos sino que “paga” agregando valor a las plataformas y los sitios, aportando su creatividad y sus conocimientos para reconfigurar los productos/servicios y atrayendo más usuarios a través de sus redes de contactos. Toca a los emprendedores o empresarios sacarle dinero a los servicios de valor agregado sobre ese capital co-creado por la comunidad web 2.0.

Los usuarios de la web 2.0 han sido caracterizados por diversos estudios (Berlinguer & Wainwright, 2007; Citrin, Sprott, Silverman, & Stem, 2000; Lenhart & Fox, 2006) como:

- consumidores proclives a la adopción temprana de innovaciones tecnológicas (computadores, teléfonos y accesorios de última generación, software de productividad y de entretenimiento,

- consumidores de información, con mayor exposición a medios masivos que la persona promedio,

- líderes de opinión en sus grupos de pertenencia

- ciudadanos más proclives a simpatizar con movimientos sociales emergentes,

- más sociables y con redes de contactos más extensas que las personas con similares características demográficas que no son usuarios habituales de servicios web 2.0,

- más proclives a realizar compras en línea, usar banca electrónica y a usar servicios de gobierno electrónico que otras personas con similares características demográficas.

La participación en la web de estos usuarios en la web deja disponible un rico conjunto de información. Los usuarios van dejando un rastro de datos sobre sus hábitos de consumo, sus estilos de vida, valores, opiniones políticas, hábitos de interacción social y normas de conversación.

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Lo anterior constituye la introducción de un artículo que presenta algunas técnicas para recopilar y analizar información en la web que pueda ser útil para determinar tendencias en la opinión pública y en los hábitos de consumo de la población; también para hacer prospectiva.

El artículo fue elaborado en agosto de 2007 y aparece publicado en el más reciente número de la revista Comunicación.

Web 2.0 en tu comuna

Una pregunta que me ha acompañado durante todas mis incursiones en medios (masivos, alternativos, comunitarios o ciudadanos): ¿Tiene sentido práctico un proyecto de comunicación para el desarrollo en un contexto de pobreza crítica? ¿Acaso no es más urgente atender necesidades básicas de saneamiento ambiental, recolección de basura, suministro de agua potable, cloacas, cuidado pre-natal, vacunación, medicina preventiva, nutrición, control de la delincuencia? ¿Cómo justificar invertir en radios comunitarias o en acceso a internet cuando no se pueden cubrir necesidades básicas?

Sólo se justifica está inversión si entendemos que la pobreza y la exclusión no sólo tienen una dimensión económica, no sólo se miden en acceso a bienes y servicios, sino que la pobreza y la exclusión también tienen una dimensión cultural, que se mide en acceso a información y conocimiento, en capacidad para poner a circular nuevas ideas y para participar en la toma de decisiones sobre asuntos públicos.

No obstante, puede ser difícil sostener este razonamiento en comunidades que necesitan poner en práctica estrategias de sobrevivencia y no se sienten parte de una sociedad del conocimiento.

En estos días, en las conversaciones en torno a las oportunidades y los retos que nos plantean los consejos comunales he empezado a ver algunos usos de la internet (y de eso que llamamos web 2.0) en la constitución y en el funcionamiento de la organización comunitaria. Ciertamente, comunidades con mayores recursos económicos también pueden hacer uso de estas herramientas, pero lo importante es que podamos apoyar su uso por parte de comunidades usualmente excluidas del acceso a las TICs.

Dos puentes de acceso a la red ya disponibles para la población de menos recursos: los infocentros y las mini-redes mutuales de acceso a internet vía DSL, que funcionan en los barrios consolidados y en las urbanizaciones populares. Mientras esperamos por las wi-fi metropolitanas o cooperativas.

La web puede proporcionar herramientas para hacer más eficiente el trabajo de los consejos comunales y sacarle provecho en las tareas requeridas por la ley. Estas herramientas también pueden ayudar a atraer a los jóvenes a los comités de trabajo del consejo comunal (al darles la coordinación de tareas para las cuales ellos suelen tener más destrezas que la mayoría de los adultos) y para crear hábito de uso de la internet (más allá de la mensajería instantánea y los juegos en línea).

Los equipos promotores de los consejos comunales deben realizar un mapa del área comunal, una historia de la comunidad y un censo social (formalmente son tres censos, pero se pueden combinar en uno solo). ¿Qué pasará con esos materiales después de que se cumplan las formalidades de registro? Es probable que sean archivados y rara vez sean utilizados.

Si bien la experiencia de documentar la historia de la comunidad contribuye en sí misma a desarrollar sentido de pertenencia y a darle forma a la identidad comunitaria, el esfuerzo podría convertirse en una historia viva, si se trasladara a una bitácora, que incluya textos, fotografías, audios de entrevistas y videos.

El mapa del área comunal puede servir de base para identificar los puntos de interés locales (bibliotecas, farmacias, escuelas, papelerías, ferreterías, abastos, iglesias, supermercados, talleres mecánicos, dónde vive una enfermera, dónde vive un electricista, canchas deportivas, parques, etc.) Si se utiliza una plataforma como la de Flof, cualquiera que pueda tener acceso a internet puede contribuir a alimentar con información útil el mapa comunal, con simples etiquetas o folksonomías adecuadas a la cultura de la comunidad. Al establecerse las mancomunidades, los mapas pueden extenderse, expandiendo así las posibilidades de localizar los recursos institucionales y materiales accesibles para la comunidad.

Más que para entrometerse en la privacidad de las familias residentes en la comunidad, el censo social puede orientarse a identificar las habilidades y los conocimientos que cada miembro de la comunidad posee. Utilizando servicios gratuitos de redes profesionales, como Neurona, puede mantenerse una base de datos de fácil consulta y actualización sobre los recursos humanos que viven o trabajan en la comunidad o en la mancomunidad. ¿Quiénes mejor para trabajar en los proyectos de desarrollo local? Podemos preveer impacto positivo en empleo local, disminución de tráfico en horas pico y cohesión de la comunidad.

Versiones hiper-locales de sitios de promoción de noticias, como Tutéame, pueden servir para recopilar y ampliar la difusión de noticias que afecten o interesen a la comunidad o a la mancomunidad. Si se utilizan plataformas integradas, como la de Outside.in, las noticias hiper-locales pueden combinarse con puntos de entrada a servicios de eGobierno municipal y a wikis que sean relevantes para la comunidad. Ya existen desarrollos de software para estos usos y buena parte es de código abierto

La capacitación para que los miembros de los consejos comunales puedan desarrollar este trabajo puede darse en los infocentros o centros de ONGs que ya trabajen con la comunidad. Los cursos pueden montarse en Moodle o en cualquier otro sistema de gestión de aprendizaje que cumpla las normas de SCORM.

La barrera más difícil de vencer: financiamiento.Y en este país lo que sobra es real.

Se regalan TICs en cajas

Durante varios años he venido trabajando en distintos proyectos relacionados con el desarrollo organizacional de las ONGs venezolanas. Tres nudos problemáticos para este trabajo son: la promoción de la participación y el activismo, el financiamiento y el uso de tecnologías de información.

Hace pocos días encontré un proyecto interesante que apunta al problema del uso de las TICs por parte de las ONGs. Se trata de NGO-in-a-Box, una organización que se dedica a empaquetar herramientas informáticas, software y manuales. Estas cajas facilitan a las pequeñas y medianas ONGs de países subdesarrollados o de desarrollo intermedio el acceso a herramientas informáticas.

NGO-in-a-Box trabaja fundamentalmente con Free Open Source Software. El proyecto absorbe los costos de revisar los programas con fines de control de calidad y empaquetarlos con una guía de uso que reduzca el costo de aprender para qué sirve cada aplicación.

Los paquetes se pueden pedir por correo o descargar directamente de la web, según las posibilidades tecnológicas de usuario. Actualmente tienen disponibles: una caja base (guías para migrar a FOSS, el sistema operativo Linux-Ubuntu, aplicaciones para administración de proyectos, comunicaciones y reportes), una caja de seguridad (navegador, correo electrónico, VoIP, antivirus, firewall, adware y spyware), una caja de audio & video y una caja de edición.

Precisamente, estoy revisando la caja de edición compilada por iCommons y Tactical Tech Collective. Esta caja de edición contiene programas de oficina (Open Office, Neo Office, AbiWord), programas de edición (Scribus, Inkscape y PDF Creator), procesadores de imagen (IrfanView y Gimp), wikis (PmWiki y Media Wiki), CMS (WordPress y Drupal) y diseño de páginas web (Nvu).

 

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