Archivos en el mes de April del 2007

Onanismo, medios o redes: Nosotros, el grupo que interactúa

Dicen que la internet no es democrática porque sólo una pequeña porción de la población tiene acceso a este servicio. Puede ser cierto ese carácter exclusivista del consumo de internet si lo comparamos con la radio, los periódicos o la TV de señal abierta. Paradójicamente, internet pareciera ser el medio con alcance masivo más democrático en cuánto a control de los factores de producción. Muy pocas personas tienen capacidad para poner en el aire un programa de TV o de radio o para imprimir un periódico (incluso uno de 12 páginas y un tiraje de 5000 ejemplares), es mayor el número de personas que puede poner en línea una bitácora.

Considerando esa ampliación del número de personas con capacidad para publicar información que pueda ser consultada por una audiencia indeterminada, no es de extrañar que haya crecido el entusiasmo por el potencial de las bitácoras como medios para el ejercicio del periodismo ciudadano o esa idea tan atractiva de que nosotros (o ) somos el medio (¿y el mensaje?).

Es allí donde nos tropezamos con el tema de la formación de opinión pública. Sabemos que entre las funciones políticas más importantes de los medios masivos se encuentran: establecer la agenda de debate público, legitimar actores y dirigir a la audiencia hacia la conformación de un consenso político.


¿Pueden las bitácoras cumplir con esas funciones de formación de la opinión pública?


Pregunta abierta, porque en realidad no hemos estudiado el fenómeno de la formación de opinión pública en el campo de la bitosfera.


No parece congruente extrapolar de manera automática lo que conocemos del funcionamiento de los medios masivos. Estructuralmente, el esquema es distinto. En el caso de los medios masivos: tenemos un pequeño grupo organizado empresarialmente (o gubernamentalmente) que controla los factores de producción y fija políticas editoriales para distribuir un mensaje homogéneo a una audiencia atomizada. En el caso de la bitosfera: tenemos un grupo de personas independientes que controlan (parcialmente) los factores de producción y (generalmente) no fijan políticas editoriales explícitas, sino que abren canales para la distribución de mensajes heterogéneos a una audiencia que se agrupa espontáneamente en cliques e interactúa frecuentemente (a veces intensamente, a veces multi-modalmente).

¿Formamos opinión pública? El experimento social está en marcha. El modelo para analizarlo aún no ha sido formulado claramente, pero va más en la línea de la interacción y el rol de los líderes de opinión en pequeños grupos, no en la línea del análisis de efectos de los medios masivos.


Yo diría más bien: Nosotros, el grupo que interactúa.


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Para seguir el hilo:

Posibilidad de una nueva democracia

Indicadores de uso de internet en América Latina

La penetración subterránea

Democracia, socialismo y nacionalismo en la Web

Onanismo, medios o redes: Yo, opino

Si la “a” fuese mayúscula sería el símbolo perfecto de la anarquía. Pero es minúscula, y está rodeada no por un círculo cerrado sino por una especie de espiral, como un gato rodeado por su propia cola que saca la cabeza por debajo de la alfombra. El mismo correo electrónico es una forma de anarquía poderosa pero minúscula, obtenida no por rebelión sino por entropía: una anarquía de carácter felino, que viaja de computadora en computadora y llega a la mesa de trabajo trayendo mensajes de otro mundo, como un gato que sube al escritorio saltando sobre estantes y muebles, con trayectorias que tienen para él un sentido muy claro, pero que a nosotros nos resultan imprevisibles, inverosímiles, imposibles.

Guillermo Piro en Kaputt

arroba
El elogio de la arroba habla del correo electrónico, pero bien podría usarse este texto (y aquí lo uso) para referirse a la bitosfera o blogosphere. ¿Acaso no son las bitácoras nodos libres en pleno desorden? ¿Acaso el gesto de publicar esta nota no está rodeado por la nube de incertidumbre que genera no saber quien podría leerlo o dejar de leerlo?

La primera impresión que uno tiene cuando empieza a leer bitácoras es que se trata de una actividad onanista (y exhibicionista). Pronto descubres (ya que ese es tu rol) que también es una actividad vouyerista. Las notas en una bitácora son (en principio) monólogos que se hacen públicos. Se trata de la exposición del mundo privado de una persona real para que pueda ser observado e incluso discutido por otras personas. Por más que algunas bitácoras no ventilen detalles de la intimidad familiar de su autor sino que se centren en sus preferencias literarias, en sus opiniones políticas e incluso sus visiones profesionales, el género (asumamos que es género, para no abrir otro frente de discusión) obliga a expresar la propia identidad, privada, personal, como toda visión de mundo. Si no hay yo opino, aunque sea implícito, no se trata de una bitácora aunque utilice un CMS especializado en la publicación de weblogs. Por supuesto, hay mundos privados más apasionantes que otros, hay identidades más provocadoras. Y depende de las preferencias del lector. Yo me quedo con Álvaro de Campos, puede usted quedarse con Ricardo Reis.

La tentación es creer que se puede pasar del yo opino al yo formo opinión pública. De expresar tu identidad a creer que puedes moldear la identidad de una audiencia. Del monólogo al medio.

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Para seguir el hilo:

El medio es la audiencia creativa

Nuestro poder, nuestro medio