Web 2.0 en tu comuna
Una pregunta que me ha acompañado durante todas mis incursiones en medios (masivos, alternativos, comunitarios o ciudadanos): ¿Tiene sentido práctico un proyecto de comunicación para el desarrollo en un contexto de pobreza crítica? ¿Acaso no es más urgente atender necesidades básicas de saneamiento ambiental, recolección de basura, suministro de agua potable, cloacas, cuidado pre-natal, vacunación, medicina preventiva, nutrición, control de la delincuencia? ¿Cómo justificar invertir en radios comunitarias o en acceso a internet cuando no se pueden cubrir necesidades básicas?
Sólo se justifica está inversión si entendemos que la pobreza y la exclusión no sólo tienen una dimensión económica, no sólo se miden en acceso a bienes y servicios, sino que la pobreza y la exclusión también tienen una dimensión cultural, que se mide en acceso a información y conocimiento, en capacidad para poner a circular nuevas ideas y para participar en la toma de decisiones sobre asuntos públicos.
No obstante, puede ser difícil sostener este razonamiento en comunidades que necesitan poner en práctica estrategias de sobrevivencia y no se sienten parte de una sociedad del conocimiento.
En estos días, en las conversaciones en torno a las oportunidades y los retos que nos plantean los consejos comunales he empezado a ver algunos usos de la internet (y de eso que llamamos web 2.0) en la constitución y en el funcionamiento de la organización comunitaria. Ciertamente, comunidades con mayores recursos económicos también pueden hacer uso de estas herramientas, pero lo importante es que podamos apoyar su uso por parte de comunidades usualmente excluidas del acceso a las TICs.
Dos puentes de acceso a la red ya disponibles para la población de menos recursos: los infocentros y las mini-redes mutuales de acceso a internet vía DSL, que funcionan en los barrios consolidados y en las urbanizaciones populares. Mientras esperamos por las wi-fi metropolitanas o cooperativas.
La web puede proporcionar herramientas para hacer más eficiente el trabajo de los consejos comunales y sacarle provecho en las tareas requeridas por la ley. Estas herramientas también pueden ayudar a atraer a los jóvenes a los comités de trabajo del consejo comunal (al darles la coordinación de tareas para las cuales ellos suelen tener más destrezas que la mayoría de los adultos) y para crear hábito de uso de la internet (más allá de la mensajería instantánea y los juegos en línea).
Los equipos promotores de los consejos comunales deben realizar un mapa del área comunal, una historia de la comunidad y un censo social (formalmente son tres censos, pero se pueden combinar en uno solo). ¿Qué pasará con esos materiales después de que se cumplan las formalidades de registro? Es probable que sean archivados y rara vez sean utilizados.
Si bien la experiencia de documentar la historia de la comunidad contribuye en sí misma a desarrollar sentido de pertenencia y a darle forma a la identidad comunitaria, el esfuerzo podría convertirse en una historia viva, si se trasladara a una bitácora, que incluya textos, fotografías, audios de entrevistas y videos.
El mapa del área comunal puede servir de base para identificar los puntos de interés locales (bibliotecas, farmacias, escuelas, papelerías, ferreterías, abastos, iglesias, supermercados, talleres mecánicos, dónde vive una enfermera, dónde vive un electricista, canchas deportivas, parques, etc.) Si se utiliza una plataforma como la de Flof, cualquiera que pueda tener acceso a internet puede contribuir a alimentar con información útil el mapa comunal, con simples etiquetas o folksonomías adecuadas a la cultura de la comunidad. Al establecerse las mancomunidades, los mapas pueden extenderse, expandiendo así las posibilidades de localizar los recursos institucionales y materiales accesibles para la comunidad.
Más que para entrometerse en la privacidad de las familias residentes en la comunidad, el censo social puede orientarse a identificar las habilidades y los conocimientos que cada miembro de la comunidad posee. Utilizando servicios gratuitos de redes profesionales, como Neurona, puede mantenerse una base de datos de fácil consulta y actualización sobre los recursos humanos que viven o trabajan en la comunidad o en la mancomunidad. ¿Quiénes mejor para trabajar en los proyectos de desarrollo local? Podemos preveer impacto positivo en empleo local, disminución de tráfico en horas pico y cohesión de la comunidad.
Versiones hiper-locales de sitios de promoción de noticias, como Tutéame, pueden servir para recopilar y ampliar la difusión de noticias que afecten o interesen a la comunidad o a la mancomunidad. Si se utilizan plataformas integradas, como la de Outside.in, las noticias hiper-locales pueden combinarse con puntos de entrada a servicios de eGobierno municipal y a wikis que sean relevantes para la comunidad. Ya existen desarrollos de software para estos usos y buena parte es de código abierto
La capacitación para que los miembros de los consejos comunales puedan desarrollar este trabajo puede darse en los infocentros o centros de ONGs que ya trabajen con la comunidad. Los cursos pueden montarse en Moodle o en cualquier otro sistema de gestión de aprendizaje que cumpla las normas de SCORM.
La barrera más difícil de vencer: financiamiento.Y en este país lo que sobra es real.



